jueves, 11 de junio de 2009

Las pruebas del 11-M duraron 3 dias

Si no toda la verdad, sabemos bastante. Es más, sabemos lo necesario para poder señalar con pruebas abrumadoras, como han estimado los jueces que llevan el caso y como se ha desprendido de los trabajos de la comisión de investigación, quiénes fueron los autores, los inductores y los cómplices del atentado que, el 11 de marzo de 2004, provocó la muerte a 191 personas y heridas de diversa consideración a mil quinientas, además de a los 7 terroristas que se suicidaron en Leganés y el policía que murió al tratar de detenerlos. Al cabo de un año de investigaciones sabemos más sobre la matanza, pero nada sustancialmente nuevo en cuanto a la justificación ideológica del crimen y a la fanática personalidad de sus autores y cómplices. Nada que desmienta los indicios que aparecieron pocas horas después del atentado y se confirmaron luego con las primeras detenciones de fanáticos islamistas. Nada que invalide las primeras sospechas surgidas tanto en partidos de la oposición como entre la ciudadanía, que apuntaron hacia autores distintos de los señalados en aquellos días por el Gobierno de Aznar y aún ahora por el Partido Popular. Nada, en definitiva, que señale la autoría de ETA, por mucho que en la comisión de investigación los representantes del PP hayan querido enredar con sus insidias pero sin aportar ni una sola prueba, y por más que desde los medios de “información” afines les hayan brindado todo tipo de argumentos, incluso fantasías delirantes, para poder salir del brete con un poco de dignidad. Pero no ha aparecido ni un solo dato, ni una sola prueba, ni un solo indicio racional que apunte hacia la autoría de ETA, sólo especulaciones bastante groseras.Hoy también sabemos que el Gobierno de Aznar sabía más sobre el terrorismo islamista de lo que pudimos creer hace un año. La prueba está en la rapidez con que se produjeron las primeras detenciones y en cómo, después, la policía ha desarticulado varias tramas de terrorismo panislamista local e internacional.Sabemos que Alekema Lamari, “Yasin”, jefe del grupo que perpetró el atentado y se suicidó en Leganés, había sido detectado hace tiempo por la policía. En 1992 llegó a Alicante procedente de Orán y tomó contacto con otros fanáticos islamistas. En 1997 fue detenido junto con otras diez personas como presunto miembro de una célula del Grupo Islámico Armado (GIA) argelino. Condenado a una pena de 14 años de cárcel, rebajada luego a 9 años, salió en libertad en 2002 debido a un error judicial. En 2003, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) advirtió que “Yasin” preparaba un gran atentado. (J. M. Irujo: El agujero. La penetración del islamismo en España, Madrid, Aguilar, 2005).

Atentado de las Torres Gemelas 11-S




Los atentados del 11 de septiembre de 2001 (comúnmente denominados como 9/11 en el mundo anglosajón y 11-S en España y Latinoamérica), fueron una serie de atentados suicidas que implicaron el secuestro de cuatro aviones de pasajeros por parte de 19 miembros de la red yihadista Al-Qaeda.[1] Se dividieron en cuatro grupos de secuestradores, cada uno de ellos con un piloto que se encargaría de conducir el avión una vez ya reducida la tripulación de la cabina. Los dos primeros aviones fueron el Vuelo 11 de American Airlines y el Vuelo 175 de United Airlines que fueron estrellados contra las torres gemelas del World Trade Center, un avión contra cada torre, haciendo que ambas se derrumbaran en las dos horas siguientes. El tercer avión secuestrado fue el Vuelo 77 de American Airlines que impactó contra la esquina del Pentágono en Virginia. El cuarto avión, que fue el Vuelo 93 de United Airlines, no alcanzó ningún objetivo ya que los pasajeros y tripulantes intentaron recuperar el control y, debido a eso, se estrelló en un campo abierto, en Shanksville, Pensilvania. Aparte de los 19 secuestradores hubo unas 2.973 personas fallecidas confirmadas y unas 24 continúan desaparecidas como consecuencia de los dichos atentados.[cita requerida] Este atentado se caracterizó por el empleo de aviones como armamento, creando una situación de temor mayor en todo el mundo occidental y dando comienzo a la Guerra contra el terrorismo. Los atentados del 11 de septiembre del 2001 fueron descritos por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas como "horrendos ataques terroristas" Cuatro aviones de pasajeros fueron secuestrados en ruta hacia el estado de California desde el Aeropuerto Internacional de Boston, el Aeropuerto Internacional Washington-Dulles y el Aeropuerto Internacional Libertad de Newark. Los cuatro aviones tenían como destino el estado de California, los tres primeros aviones hacia Los Ángeles y el último avión a San Francisco, por lo que sus depósitos de combustible iban llenos con unos 91.000 litros y unos 65.455 kg.[3] Los dos primeros aviones impactaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center, el tercero contra el Pentágono en Washington DC y el cuarto en un campo abierto en Shanksville Pensilvania. Algunos pasajeros y miembros de la tripulación de los aviones secuestrados pudieron llamar con sus teléfonos móviles, informando de que había varios secuestradores en cada avión. Un total de 19 fueron más tarde identificados por el FBI, cuatro en el vuelo United 93 y cinco en los otros tres vuelos. Según revelaron los testimonios desde los propios aviones, los secuestradores habían tomado el control de éstos usando simples navajas con las que mataron a azafatas de vuelo y al menos a un piloto o pasajero. Según las investigaciones de la Comisión del 11-S, se tiene constancia también de que fue usado algún tipo de espray para retener a los pasajeros en la cabina de primera clase. Asimismo se amenazó con la presencia de una bomba en tres de los aviones; no fue así en el American Airlines 77. Según las conclusiones de esta comisión, se piensa que los avisos de bomba eran probablemente falsos. En el cuarto avión, la caja negra reveló que los pasajeros, después de enterarse de que el resto de aviones habían sido estrellados deliberadamente, trataron de retomar el control de los aparatos, a lo que los secuestradores reaccionaron moviendo el avión en un fallido intento para someter a los pasajeros. De acuerdo con la grabación 9-1-1, uno de los pasajeros, Todd Beamer, pidió a la persona con quien hablaba por teléfono que rezara con él y al finalizar simplemente dijo "let's roll". Poco después, el avión se estrelló en un campo cercano a Shanksville en Pensilvania a las 10:03.11 am hora local. Existe un debate acerca del momento exacto en que el avión chocó contra el suelo ya que los registros sísmicos registran el impacto a las 10:06 am. Posteriormente el líder de Al Qaeda capturado Khalid Shaikh Mohammed dijo que el vuelo 93 tenía como objetivo el Congreso de los Estados Unidos. La expresión "let's roll" comenzó a ser ampliamente usada en los Estados Unidos luego de los ataques. Neil Young compuso una canción con ese título como tributo a las víctimas. Por su parte, la viuda de Beamer patentó la frase como marca registrada. Los atentados extendieron la confusión en todos los Estados Unidos. A lo largo del día se sucedió la publicación de todo tipo de informes y noticias sin confirmar y contradictorias. Una de las más persistentes fue la de que había estallado un coche bomba en la sede central del Departamento de Estado de los Estados Unidos, el edificio Trumann en Washington D.C.. Esta falsa noticia pasó por las agencias de noticias y llegó a ser publicada por varios periódicos ese día. Otro informe difundido por la agencia Associated Press afirmaba que el vuelo 1989, un avión Delta 767, había sido también secuestrado. La noticia resultó ser también un error, el avión había sido considerado brevemente como en riesgo de secuestro pero finalmente respondió a los controladores aéreos, aterrizando a salvo en el aeropuerto de Cleveland, Ohio.

jueves, 4 de junio de 2009

Agustín de Betancourt


Era hijo de Agustín de Betancourt y Castro, asiduo participante en la Tertulia de Nava y miembro fundador de la Sociedad económica de La Laguna. Precisamente en la recién creada Sociedad presentó en 1778 su primer diseño, una máquina epicilíndrica para entorchar seda, realizada en colaboración con sus hermanos José de Betancourt y Castro y María de Betancourt y Molina, de la que parece había surgido la idea. María de Betancourt presentaría también a la Sociedad Económica de la Laguna una "Memoria de sobre la forma de obtener el color carmesí", muy probablemente la primera memoria científica firmada por una mujer en Canarias.

En 1778 marchó a Madrid a estudiar en los Reales Estudios de San Isidro y, como Clavijo y Fajardo, ya no regresó a las islas. Sus primeros encargos para la Corona, en 1783, son la inspección del Canal Imperial de Aragón y el estudio de las minas de Almadén, sobre cuyo estado redactó tres detalladas memorias; en este mismo año y ante la Corte Real elevó, por primera vez en España, un Globo Aerostático. En 1784 viajó a París a la prestigiosa École nationale des ponts et chaussées (Escuela Nacional de Puentes y Carreteras). A partir de 1785 llevó a cabo numerosas investigaciones técnicas ("Memoria sobre la purificación del carbón piedra", etc.) y comenzó a realizar estudios sobre hidráulica y mecánica y a diseñar y adquirir máquinas por encargo de Floridablanca con vistas a la futura creación en Madrid de un Gabinete de Máquinas.

En el otoño de 1788 realizó su primer viaje a Inglaterra, donde permaneció dos meses observando máquinas, a mitad de camino entre la investigación científica y el espionaje industrial. Entre otros lugares, visitó la empresa de Matthew Boulton y James Watt, que en 1782 habían patentado la máquina de doble efecto, pero no consiguió ver la nueva máquina perfeccionada en que estaban trabajando. Sin embargo, en Londres observó una máquina de doble efecto funcionando en una fábrica de harinas y un nuevo modelo de telar mecánico (probablemente el de Cartwright). A su regreso a París, en 1789 escribió para la Academia de Ciencias de París una "Memoria sobre una Máquina de vapor de doble efecto" y al mismo tiempo, diseñó una bomba que se instaló en la recién construida fábrica de harinas de los hermanos Perier. Poco después, diseñó un modelo de telar mecánico. El mismo año construyó una máquina eólica para desaguar terrenos pantanosos, que incorporó junto con el telar, a la colección de máquinas con destino al futuro Gabinete. También se encargó del diseño o la adquisición de los instrumentos para la expedición de Malaspina. En 1790 presentó a la Academia de Ciencias de París la "Memoria sobre la fuerza expansiva del vapor de agua" (tal vez no sea casual que en esas mismas fechas Watt escribiera a Boulton aconsejándole desconfiar de los visitantes extranjeros). El año siguiente, 1791, escribió su estudio sobre la manera de fundir y barrenar cañones de hierro (la "Descripción del Real establecimiento de Yndrid donde se funden y barrenan los cañones de hierro para la Marina Real Francesa", en la que propone diversas mejoras a los métodos empleados) y la "Memoria sobre la draga mecánica", cuya construcción intentó llevar a cabo en España, aunque sin resultado, y que construyó finalmente en Krondstadt en 1812. Ante el cariz revolucionario que empezó a tomar la situación en Francia, regresó a Madrid con la colección de máquinas.

En 1792 se inauguró el Real Gabinete de Máquinas, del que fue nombrado director, y se hizo público el primer Catálogo de modelos, planos y manuscritos del Gabinete que incluía 270 máquinas, 358 planos y más de 100 memorias con 92 gráficos, todos los cuales habían recogido o diseñado durante su estancia en París, en colaboración con Juan López Peñalver. En 1793 viajó a Inglaterra donde permaneció tres años investigando sobre teorías de las máquinas y dónde presentó en 1795 el diseño de una máquina de cortar hierba en ríos y canales. En 1796, ante la ruptura de relaciones entre España e Inglaterra como consecuencia de la firma del tratado de San Ildefonso entre Francia y España, viajó a París. Allí junto con Breguet, presentó al Directorio el prototipo y los planos de un telégrafo óptico (la "Memoria sobre un nuevo telégrafo y algunas ideas sobre la lengua telegráfica"), en el que venían trabajando desde 1787, y comenzó la polémica con Chappe acerca de las ventajas e inconvenientes del telégrafo de Breguet y Betancourt, polémica que no se resolverá hasta el definitivo informe favorable de la Academia de Ciencias en 1796. En 1797 patentó junto con Perier una prensa hidráulica para uso industrial y la incorporó al Gabinete de Máquinas (como en el caso de la máquina de doble efecto y el telar mecánico, esta prensa era muy parecida a otra inventada por Bramah que Betancourt había visto en Inglaterra).

Este mismo año regresó a España, donde fue nombrado Inspector General de Puertos y Caminos. En 1799 inauguró la primera línea española de telegrafía óptica entre Madrid y Aranjuez, aunque tenía el proyecto de continuarla hasta Cádiz; la línea Madrid-Aranjuez estaba compuesta por cuatro puestos telegráficos: Palacio del Buen Retiro, ermita de los Ángeles (Getafe), cerro Espartinas (Valdemoro) y monte Parnaso de Aranjuez. Hay varios testimonios escritos de la época sobre estos telégrafos ópticos de los que no han quedado otros rastros (Salvá, Bourgoing, Pictet-Mallet, Moratín, Wilhem von Humboldlt...).En Aranjuez se conservan dos testimonios importantes sobre el monte Parnaso (de Juan Antonio Álvarez de Quindós, en 1804, y de Cándido López y Malta, en 1869).


Estatua de Betancourt en el Puerto de la CruzEn 1802 consiguió que se creara la Escuela Oficial del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, de la que fue el primer director y en 1803 empezó a escribir con Lanz el "Ensayo sobre la composición de las máquinas", que se publicaría en París en 1808 convirtiéndose en un libro de texto de gran difusión en toda Europa. En 1807, Betancourt fue nombrado corresponsal de la Academia de Ciencias de París (irónicamente, también J. Watt fue nombrado corresponsal en esa misma sesión). Poco después abandonó definitivamente España, trasladándose a París donde presentó a la Academia de Ciencias su "Memoria sobre un nuevo sistema de navegación interior", en la cual describió una esclusa de émbolo que había inventado en 1801, e inventó con Breguet el termómetro metálico.

A finales de 1807 viajó a San Petersburgo invitado por el Zar Alejandro I de Rusia y permaneció allí durante seis meses. Tras regresar a París para presentar con Lanz el "Ensayo", regresó a Rusia donde permaneció hasta su muerte al servicio de Alejandro I.

Nombrado mariscal del ejército ruso, quedó adscrito al Consejo Asesor del Departamento de Vías de Comunicación. Posteriormente fue nombrado Inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros y, en 1819, Director del Departamento de Vías de Comunicación. A lo largo de los 16 años de su estancia en Rusia alternó la dirección académica del Instituto de Ingenieros con numerosas obras públicas, como el puente sobre el Nevka, la modernización de la fábrica de armas de Tula o la fábrica de cañones de Kazán, la draga de Kronstadt, los andamiajes para la Catedral de San Isaac o la Columna de Alejandro I, el canal Betancourt de San Petersburgo, la feria de Nizhni Novgorod, la fábrica de papel moneda, el picadero de Moscú, la navegación a vapor en el río Volga, sistemas de abastecimiento de aguas, ferrocarriles, etc. A partir de 1822 comenzó a tener problemas con el Zar y fue sustituido en la dirección del Instituto, quedando relegado hasta su muerte en 1824.

lunes, 25 de mayo de 2009

Entrevista a militar que fue a la marcha verde

1.¿Dónde estabas en ese momento?
-Estaba en la artillería de campaña de la Laguna

2.¿Cómo fueron?
-Estando en el cuartel a las 7 de la tarde tocaron generala, nos comunicaron que a la mañana siguiente tendríamos que marchar al Sahara. Durante toda la noche hubo movilización, se cargaron todos los camiones con las armas y munición correspondiente. A las 8 de la mañana partimos hacia el muelle donde tomamos un Ferri militar a el Sahara, después de 1 día y medio de travesía desembarcamos en Cabeza de Playa, nos desplazamos al Aium, donde hicimos noche. Al día siguiente partimos hacia la mitad del desierto 5 kilómetro de donde estaba la marcha verde ,ahí montamos el campamento, preparamos las piezas de artillería para si hiciera falta armar fuego. Cuando pasaron 15 días volvimos al Aium, nos remplazaron. Teniendo previsto el día 20 de noviembre regresar, nos comunicaron la muerte de Franco, lo cual nos hizo estar una semana mas en el Aium, y a la semana siguiente regresamos a Tenerife.

3.¿Qué edad tenias cuando fuiste?
-Tenía 20 años

4. ¿Había mas personas de Barlovento en su grupo?
-Si en nuestra unidad había dos personas más Telmo y Manolo, ya fallecido

5. ¿Por qué España se retiró España y no defendió el territorio español?
-No entiendo como Juan Carlos (siendo príncipe) al principio de la marcha verde dijo que defendería el territorio como el primer español, si quería dejar el Sahara que se lo hubiera dejado al pueblo saharauis que se independizase, pero dejo entrar a los marroquíes por presión de los norteamericanos.

6. ¿Tuviste miedo a que hubiera una guerra?
-No, pero pensamos que realmente que iba haber una guerra, ya que hasta los proyectiles estaban preparados para hacer fuego, y en una misa obligatoria el cura nos estaba viendo en el cielo.

martes, 19 de mayo de 2009

Jose Maria Ruiz Mateos


Rumasa (Ruiz Mateos Sociedad Anónima) fue un holding de empresas español propiedad del empresario José María Ruiz Mateos, su fundador. Rumasa fue expropiada por el gobierno español del PSOE el 23 de febrero de 1983, en virtud del Decreto-Ley 2/1983. El grupo Rumasa, en el momento de publicarse la disposición, estaba constituido por 700 empresas, con una plantilla que alcanzaba las 65.000 personas, facturando unos 350.000 millones de pesetas (más de 2.000 millones de euros) anuales. Tras la expropiación fue reprivatizada por partes.

Tras la expropiación, Ruiz Mateos huye a Londres el 4 de marzo de 1983. El 1 de diciembre de 1985 es extraditado a España.

Desde ese momento se han seguido múltiples procesos judiciales, que en una primera parte tuvieron como objeto dirimir la legalidad de la operación de expropiación. Una segunda tanda de procedimientos judiciales ha seguido, por una parte con el intento de Ruiz Mateos de recuperar diversas empresas de RUMASA y revertir su venta; y por otro lado, la Fiscalía española le ha estado demandando una responsabilidad civil de 677.500 millones de pesetas (más de 4.000 millones de euros) por el estado del grupo en el momento de la expropiación y por la inyección de dinero que necesitó posteriormente.

La primera sentencia de fundamental importancia en este asunto es la dictada por el Tribunal Constitucional en 2-12-1983 (Sentencia TC 111/1983).[3] La Sentencia desestima el recurso de inconstitucionalidad promovido por diputados de Alianza Popular contra el Real Decreto-ley 2/1983. En la votación de la Sentencia hubo empate entre los doce magistrados que componían el Pleno del Tribunal Constitucional; dado que entre los seis magistrados favorables a la desestimación del recurso se encontraba su entonces Presidente, Manuel García-Pelayo y Alonso, el recurso fue desestimado (el Presidente tiene "voto de calidad" en caso de empate).

El Tribunal Constitucional resolvió que la expropiación era constitucional en 1991.[4] Los Tribunales Constitucional y Supremo también acordaron en nueve sentencias que se había respetado la legalidad en la reprivatización de Galerías Preciados, Banco Atlántico, varios hoteles e inmobiliarias.

El Tribunal Supremo abrió 165 procedimientos promovidos por Ruiz-Mateos para que se le devolvieran 163 empresas del holding, pronunciándose en contra de la reversión. Ruiz-Mateos recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid la valoración de las sociedades o justiprecio (precio por acción). En 96 sociedades la valoración fue positiva y se pagaron 70,6 millones de euros a los accionistas y en 126 fue negativa.

El 12 de junio de 1997 la Audiencia Nacional absuelve a Ruiz Mateos y a otros cuatro acusados de los delitos de falsedad y estafa. En la sentencia se consideran probadas diversas falsedades e impagos a la Hacienda Pública y a la Seguridad Social, aunque por los cambios normativos producidos en el Código Penal no encuentra culpables a los acusados. El 25 de marzo de 1999, el Tribunal Supremo confirmó dicha absolución, librándole de la fianza de responsabilidad civil.

El general Armada


Alfonso Armada y Comyn (Murcia, 12 de febrero de 1920) es un militar español, que alcanzó notoriedad por su participación en el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

A los 16 años se alistó en el ejército. Fue destinado en la Guerra Civil a los frentes de Madrid, Andalucía, Guadalajara, Teruel y Valencia. También combatió con la División Azul en el frente de Leningrado.

En 1945, como comandante, fue instructor en varias escuelas militares. Dio clases militares al rey Juan Carlos y llegó a ser miembro del Estado Mayor Central. Otra de sus labores fue como secretario general de la casa del rey, puesto que ocupó durante 17 años. Sin embargo, sus enfrentamientos con el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el hecho de que enviase cartas con el sello de la Casa Real pidiendo el voto para Alianza Popular en las elecciones de 1977 hicieron que fuese relevado.[1] De la secretaría del monarca pasó a ser profesor principal de la Escuela Superior del Ejército y, poco antes del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ocupó los cargos de gobernador militar de Lérida y, luego, segundo jefe del Estado Mayor del Ejército.

Esta trayectoria se vio truncada el 23-F, al ser uno de los principales participantes del intento de golpe de Estado. Según los planes de los golpistas, sobre éste habría recaído la presidencia de la junta militar que presidiría el país si el intento de golpe no hubiese fracasado. Aunque no con total seguridad, se cree que él era el "elefante blanco" que esperaban los golpistas en el Congreso. Se descubrió que estaba implicado cuando se ofreció al Jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Gabeiras, para ir en persona al Congreso a proponer a Tejero una salida: su ofrecimiento para presidir un gobierno cívico-militar con presencia de líderes políticos. Tejero se negó rotundamente a que entrasen políticos de ideologia socialista en el gobierno y ahí empezó el fin del golpe.

El 22 de abril de 1983, el Tribunal Supremo le impuso una condena de 30 años de carcel y pérdida de empleo, cumpliendo su pena en la cárcel de Alcalá-Meco. El 24 de diciembre de 1988, el Gobierno le indultó alegando razones de salud y que el reo acataba la Constitución Española. Desde su salida de prisión vive en su pazo de Ortigueira, en Santa Cruz de Ribadulla (Vedra, La Coruña, Galicia).

Muerte de Franco (anunciado en televición)